Entre el fango y el cielo está la vida
las tormentas inundan los caminos
forman huecos en donde las piernas se atoran
movimientos bruscos para salir
a veces resistirse es peor.
Con serenidad piensas y esperas
de pronto tus pies vuelan
tus brazos se extienden sin forcejear
y sin darte cuenta ya ves todo desde arriba.
Después, vuelve otra tormenta
y recuerdas que eres humano.
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