Piensas que tienes todo,
que el mundo es tuyo
y que todo gira en torno a ti.
Piensas que el mundo es de chocolate
y aborazada, le das una mordida grandota
que te empalaga las entrañas.
Te bebes un sorbo de agua
pensando que así se pasará
pero sólo te empalagas más...
Quieres vomitar,
todo se revuelve en tu estómago
y por más que quieres que ya salga,
es más el deshecho que se va formando.
Quieres cortarte la garganta
y que todo acabe de una vez.
Te la cortas.
Despiertas
y prometes que no volverás a comer así,
que has aprendido tu lección.
Pero poco tiempo después
te ves tentada
y caes de nuevo.
Todo es igual pero diferente,
diferente sabor pero mismo dolor..
¿Cuántos sabores se tienen que probar
para aprender bien la lección?
Los necesarios para empalagarte
hasta el punto de no volver a sentir su sabor
y darte cuenta que esos sabores
ni siquiera existían.
Darte cuenta que todo era falso,
que todo era producto de tu ingenuidad
y de tu soñadora mente.
(06/07/2007)
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